La importancia de la atención temprana y nuestra propia experiencia

Antes de contaros el motivo por el cual nosotros acudimos a atención temprana, creo necesario explicaros qué es y porqué es tan necesaria…

(Definiciones y datos extraídos de “El Libro Blanco de la Atención Temprana“, documento elaborado por el GAT (Grupo de Atención Temprana), formado por profesionales de distintas comunidades autónomas).

¿Qué es la Atención Temprana?

Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos.

Objetivos de la Atención Temprana

El principal objetivo de la Atención Temprana es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos, reciban, siguiendo un modelo que considere los aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y de bienestar, posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar, escolar y social, así como su autonomía personal.

Niveles de intervención

Prevención Primaria: La prevención primaria de los trastornos en el desarrollo infantil tiene por objetivo evitar las condiciones que pueden llevar a la aparición de deficiencias o trastornos en el desarrollo infantil. Los servicios competentes en estas acciones son, prioritariamente, los de Salud, Servicios Sociales y Educación. Otros departamentos como Trabajo y Medio Ambiente tienen también importantes responsabilidades en este ámbito.

Prevención Secundaria: La prevención secundaria en Atención Temprana tiene por objetivo la detección y el diagnóstico precoz de los trastornos en el desarrollo y de situaciones de riesgo.

Prevención Terciaria: La prevención terciaria en Atención Temprana agrupa todas las actividades dirigidas hacia el niño y su entorno con el objetivo de mejorar las condiciones de su desarrollo. Se dirige al niño, a su familia y a su entorno. Con ella se deben atenuar o superar los trastornos o disfunciones en el desarrollo, prevenir trastornos secundarios y modificar los factores de riesgo en el entorno inmediato del niño.

Nuestra propia experiencia…

Había oído hablar alguna vez de la atención temprana a mi hermana, profesora de infantil, pero tampoco le había prestado mucha atención puesto que en mi entorno no tenía a nadie que estuviera teniendo ningún tipo de contacto con estos tratamientos.

Poco después de la revisión de los dos meses de Raúl (#supergenares), a su pediatra le extrañó mucho la posición que ponía cuando, al cogerlo, se irritaba, arqueándose (sacando el culete, poniéndose casi en posición de C). Tanto fue así, que nos mandó de urgencia a nuestro hospital de referencia, no por la urgencia en sí (él no tenía ningún tipo de dolor ni le afectaba, externamente, en nada) sino porque, de tener que hacerle pruebas por la vía normal, tendríamos que esperar una media de 3 meses (que manda coj**** la cosa…). Y, puesto que de ser algo neuronal, 3 meses era una espera brutal en un bebé tan pequeño, decidió que ingresaramos para agilizar el trámite.

Así que (después de pegarme una “panzá” de llorar por tener que ver a mi hijo tan tan pequeño hospitalizado) allí que nos fuimos, un lunes por la tarde, a ingresar voluntariamente en el hospital Virgen de la Arrixaca.

La situación era un poco… Raúl estaba totalmente normal, de hecho no le pusieron ni vía, ni nada por el estilo, simplemente estábamos allí, esperando a que los neuropediatras lo evaluasen y decidiesen qué pruebas había que hacerle para descartar posibles daños cerebrales. Era desalentador ver a bebés tan pequeños ingresados, intubados, y que apenas podían moverse. Yo miraba a Raúl y pensaba “podemos darnos con un canto en los dientes hijo, podríamos estar peor…”.

Para colmo no podíamos estar todos con él, como mucho podía quedarme yo, que por aquel entonces tomaba todavía pecho, y sólo había una hora al día para poder entrar a visitarlo, y de uno en uno. Por una parte comprensible, porque había niños muy malicos y de la calle nosotros metemos muchos bichillos, pero por otra parte te ves tan sola, que llegas hasta a cabrearte con médicos y enfermeras, y más siendo primeriza, que todo te cuesta el triple, no sabes nunca que hacer y encima te tratan de tonta por eso, por ser primeriza…

Finalmente el martes (después de la primera noche en blanco allí, mirando al techo, (menos mal que Raúl no notó el cambió y dormía como en casa) los neuropediatras lo evaluaron y el diagnóstico final resultó ser hiperextensión del tronco. La dolencia consistía en eso, en extender excesivamente el tronco hasta llegar al punto de arquearse en exceso, en nuestro caso no siempre, solamente lo hacía (y lo sigue haciendo aún, pero menos) cuando se irritaba.

Tuvimos que esperar hasta el Jueves para que le hicieran una resonancia y descartar así posibles daños neuronales, causantes de la hiperextensión, ya que en la Arrixaca, a los niños, solo les hacen ese tipo de pruebas los martes y jueves, y claro, a la del martes ya no llegabamos, así que dos noches mas tragando techo “porque sí”. Porque no podías irte a casa y volver para la prueba, cosa que tampoco entiendo: ¿porqué tener a un equipo de médicos, enfermeras y auxiliares pendientes de un niño que no lo necesita puesto que sólo está ahí porque está a la espera de una prueba?, lo considero un gasto ecónomico y de personal innecesario, pero bueno… allí que esperamos…

No podíamos salir de la zona de neonatos, por lo que no os quiero ni contar la indignación y la tristeza que me producía el estar allí sola, con Raúl perfectamente, y sin poder salir, y teniendo que turnarme con la familia para que él no se quedara solo. Menos mal que la propia neuropediatra nos dió un pase para poder sacarlo, al menos, al pasillo, una vez que nos dijo que nos teníamos que quedar dos días mas (con sus dos noches…)

La resonancia resultó limpia, por lo que, afortunadamente, Raúl, neuronalmente, no sufre ningún tipo de malformación o trastorno, por lo que, posiblemente lo que tiene sea solo muscular, corregible con estimulación temprana y seguimiento de la psicomotricidad.

Y así fue como llegamos a Atención Temprana, para controlar el desarrollo de Raúl y corregirle la postura.

Y nos encontramos con otra piedra más en el camino… La oficina de atención temprana de la Región de Murcia a la que nos derivó la neuro (paso inicial antes de acudir a cualquier asociación si es que lo quieres hacer por la vía burocrática) no nos daba cita hasta el mes de septiembre (y esto era Mayo)… Por lo que, un poco hartos ya de tener que esperar para todo con este sistema de Seguridad Social tan “estupendo” que tenemos en España, nos fuimos directamente a Astrapace.

astrapaceY allí, por fin, empezaron a “trabajar” con Raúl, con sesiones de fisioterapia, para corregir la postura y destensar sus músculos, y de psicomotricidad, para controlar que su desarrollo sea el correcto. Empezamos a finales de mayo, y vamos a estar en seguimiento hasta el 31 de julio. En septiembre comenzaremos con el tratamiento propiamente dicho, con, en principio, dos sesiones de fisio y una de psicomotricidad a la semana, aunque con lo bien que le han sentado las pocas sesiones que lleva, estoy segura de que no le harán falta tantas.

Personalmente, aunque es parte fundamental para controlar el correcto desarrollo del niño, lo que menos me gusta es la hojita que llevan con los hitos mensuales, es decir, todo lo que, según el tiempo que tenga el bebé, ha de saber hacer en cada momento. Y no me gusta, no por nada, si no porque no te gusta escuchar que tu hijo de, por ejemplo, 3 meses, aún no haga cosas que debería hacer un bebé de 2… Supongo que si todos los niños estuvieran bajo la lupa de un profesional experto en psicomotricidad a todos les “sacarían alguna pega”, y esto es lo bueno/malo de tenerlo tan controlado…

Y él, aunque se entera de poco aún, está contentísimo con su seño Presen y su fisio Alberto, ambos majísimos y con una dulzura especial para tratar con niños.

No nos han dicho hasta cuando tendremos que estar en tratamiento, pero supongo que lo controlarán hasta que cumpla el año, como mínimo. La neuropediatra tampoco nos ha desvelado hasta cuando quiere hacerle seguimiento, pero suponemos que también será hasta el año, si todo va bien.

Y esta es, hasta hoy, nuestra experiencia con la atención temprana.

Besicos!!

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