Parir por cesárea también es parir! (Breve crónica de cómo vino al mundo #supergenares)

Sigo muchos blogs, webs y perfiles de temas relacionados con la mternidad, la crianza, etc y ayer me dí de bruces con un artículo de Armando Bastida (enfermero de pediatría y bloguero en la revista Bebesymas.com), en el que compartía un poema que Mónica Manso (de maternidad consciente) escribió sobre dar a luz por cesárea.

Porque, queridas amigas (que diría “la Campos”), aquí, servidora, dió a luz por cesárea a #supergenares después de estar 12 horas empujando y retorciéndome cual niña del exorcista…

Mi idea, como tenía “planeado” y os contaba en el anterior post de “la mamá que pretendes ser y en la que finalmente te conviertes…“, era la siguiente (al loro!):

  1. Esperar en casa todo el tiempo posible cuando empezase con las contracciones de parto para no estar horas y horas (o días) en el hospital.
  2. Ponerme la epidural lo más tade posible, no por nada, sino porque me daba un pánico mortal el pinchazo en la espalda.
  3. Controlar la respiración y la postura, como te enseñan en las clases de preparción al parto, para que doliera lo menos posible.
  4. Intentar por todos los medios que no me hicieran episotomía.
  5. Y así, unas cuantas mas…

¿Y que pasó finalmente?

Pues que me comí mi plan de parto entero y con patatas, y no por mi culpa o por la de los médicos, sino porque #supergenares no quería salir por “el lado oscuro”…

Me fuí a urgencias la noche del mismo día en el que te hacen la ecografía pasada la FPP con un sangrado relativamente abundante y raro. Sin contracciones ni síntomas, esperando que me dijeran, simplemente, que todo era fruto de haberme “removido” esa misma mañana haciéndome la eco, aunque ya estaba pasada de fecha. Pero no! se ve que esa noche tenían ganas de trabajar en el hospital (y mi útero ya estaba “algo” predispuesto a ello) y la ginecóloga de urgencia decidió ponerme de parto, tal cuál, ella lo decidió así… sus palabras fueron “tienes el cuello borrado, y dos cm de dilatación, no estás para parir, pero como has sangrado un poco, te vamos a poner la oxitocina y empezamos”…

¡¡¡¿Como que empezamos?!!!! Pues sí, así empezó mi parto…

Salgo medio vestida medio desnuda a decirle a David (mi marido) “nene, que nos quedamos…” y, con la cara de miedoasombrosustoincredulidad que se lo pone a los padres primerizos, salió a llamar al regimiento para anunciar que “empezaba la fiesta”.

Y la fiesta duró 13 horas!!!! menudo resacón al día siguiente!!! 🙂

Me ingresaron, me pusieron mi vestido de fiesta color “azulhorrible”, me llevaron a las salas individuales de parto (menos mal, porque si me tengo que poner a parir con mas madres alrededor acabo cogiendo mis bártulos y saliendo por la puerta. Como chillaba alguna!!!) y me enchufaron a la oxitocina.

Empecé con pocas contracciones y muy flojas y, valiente de mí, pensé “bah, si esto es así yo no me pongo la epidural…”. Minutos despúes la estaba pidiendo como si estuviera sin agua en mitad del desierto, ademas de por recomendación de las matronas que me asistieron en lo que supuestamente iba a ser mi parto (vaginal). Así que cerré los ojos, apreté los dientes y aguanté el pinchazo “como una mayor” 🙂

Y que descanso! hasta me dormí! (después de desmayarme claro).

Pero las contracciones no aumentaron, seguían siendo cortas y suaves (insuficientes para que Raúl saliese), aunque dolorosas, y me tuvieron aguantando 12 horas… Ya no querían ponerme mas bolos extra de epidural, porque, según ellos, podría llegar a ser tóxica. Y yo no dejaba de darle al botoncito del placer (el de la epidural que llevas en vena), pero ya no me hacía efecto.

Así que, cansada de vivir ya, y preocupada de que Raúl no saliese, la segunda matrona (porque el que me recibió al entrar saludó y nunca mas se supo) y el resto del equipo, decidieron hacer cesárea de urgencia.

Y para mí fue un auténtico alivio… me chutaron anestesia por la vía de la epidural y me durmieron de cintura para abajo.

En menos de 20 minutos Raúl estaba fuera y berreando. Me lo enseñaron por encima de la sábana, pero cualquiera veía nada sin gafas… así que la primera imagen de mi hijo la tengo algo borrosa 🙂

Y por todo esto, considero que parir por cesárea también es parir.

Y para esas mamás extremistas y poco comprensivas que dicen que dar a luz por cesárea no es natural y no debe hacerse (que lo mismo no es, está claro, y que conlleva sus riesgos y ha de ser la última opción), aquí les dejo la definición de “parir” de la Real Academia Española de la Lengua:

“Dicho de una hembra de cualquier especie vivípara: Expeler en tiempo oportuno el feto que tenía concebido.”

En ningún momento se refiere al por “donde” ha de hacerse… así que chicas, de nada!

Y yo, personalmente os digo, y esto si es de pin y poster, que si vuelvo a tener otro, me niego a volver a sufrir las contracciones de parto y, si me dejan hacerlo, pienso programarme una cesárea. La recuperación es horrible, lo sé, pero creo que no la cambio por evitar “destrozar” mis partes femeninas, entre otras cosas.

Ale, ya podéis sacar vuestras hachas de guerra y acusarme de mala madre, que yo voy sacando mi escudo de “todo me resbala” para que pasemos un ratico bueno.

Besicos!

Foto de Helen Carmina

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *